El miedo a las Canas

Esta mañana mientras hacía mi bastante prolongada y vanidosa rutina de belleza, ¡me descubrí lo que posiblemente llegará a ser una cana!

Era una hebra delgadita, entre rubiecilla y blanca, que muy fácilmente pudo ahogarse entre la inmensidad de muchos cabellos oscuros.  ¡Vamos!, en realidad algo que no debería mortificarme, debería hasta pasar desapercibida, pero no fue así.

¡Me traumé!  Ja ja ja ja,  si hubieran visto mi cara.

En ese instante, me quedé pensando, si valía la pena el trauma de tener una cana. 

Tristemente hoy día, las canas son motivo de crítica.  Representación de vejez, dejadez, falta de arreglo personal, símbolo de personas que ya no tienen fuerzas o que no sirven: señal de menosprecio de los ‘más jóvenes’.

Hemos dejado de lado y olvidado el tesoro más grande que podemos recabar solamente con el paso de los años: experiencia y sabiduría.

Casualmente, este día es cumpleaños de mi madre.  Una gran mujer.  Una gran guerrera que me ha enseñado a luchar.  Una amiga incondicional.  Su cabellera está literalmente ‘coronada’ de canas, pues sólo le salen alrededor de las sienes.  Es una reina, sabia como pocas personas y llena de consejos y de ejemplos para mi vida.

Esa cana que hoy me descubrí, dejó de ser un trauma, y comenzó a ser una señal y vaticinio, de que algún día, obtendré toda la experiencia y sabiduría, si me propongo a vivir desde hoy con ánimo, felicidad, amor y valor, todo lo que cada día se presente.

¿Cuántas canas tienes?

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2 comentarios en “El miedo a las Canas

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