Construimos muros desde el cielo hacia abajo

alas

Construimos muros desde el cielo hacia abajo, cada vez que olvidamos que existe un destino eterno para nuestras vidas.

Fuimos diseñados para ser felices, para volar, para gozar una libertad que a ratos se torna en libertinaje, y paradójicamente, esa clase de libertinaje nos va encimando cadenas, nos trunca el movimiento y nos rompe las alas.

Nuestros ojos pueden ver lo bello, nuestros sentidos se llenan de emoción vigorizante en cada paisaje, en cada flor, en cada camino.

Aún las tormentas, los valles, la oscuridad amenazante, tienen un dejo de belleza escondida, que nos vuelve sensibles al dolor, propio y ajeno. No hay mayor maestra que la Adversidad. Te fulmina, te acaba, te desmorona, y al final, te fortalece. No dudo que quizá por eso dicen los que sufren y que saben de estas penas, que si lloras en la noche que existe en tu vida, no podrás ver la luz de las estrellas que titilan y siguen ahí, alumbrándote.

Somos libres, pero nos atamos a crueles verdugos del carácter: pereza, envidia, egoísmo; por mencionar algunas que yo he vivido. No es juzgarte si me lees, es compartirte que existe y que hay que revisar bien adentro del corazón cómo estamos hoy.

Mi experiencia ha sido desde hace poco tiempo el confirmar que no sabes cuánto se puede amar, hasta que el amor que das sea sin egoísmo.  El amor se da, se entrega, no espera, toca con calma y es paciente a que otro corazón le abra las puertas.

Amar es felicidad.

Amar es libertad.

Amar es ser y dejar ser.

No hay cabida para el “a mi me gustaría que fueras…”, “me gustarías más si cambiaras esto de ti…”

El amor es muy vasto y ejemplificable en mil maneras, que no terminaría de darte ejemplos. Así que, me dediqué a escribir sobre el  amor más grande y que está personificado para mi: es Dios.

Aunque esté en el cielo, en los recónditos lugares del Universo,  en lo más alto, sublime y santo…. posiblemente “inaccesible” y entre más virtudes le buscas, más lejos quizás te sientas de Él,  lo increíble es saber que a pesar de tanta distancia,  ¡es amoroso!, que desde sus alturas viene y se pone a mi nivel para decirme: “Te amo.  No tengas miedo, todo tiene un propósito y el final que espero es de bien para ti.  Ahora no entiendes, lo que estoy haciendo en tu vida, solo te toca creer que Soy bueno y que hago maravillas y que busco hacer una obra eterna en tu corazón.”

¿Comprendes ahora? ¿Hemos construido muros del cielo hacia abajo? ¿O los hemos construido desde lo bajo, de nuestra pequeñez e incredulidad, hacia los cielos?

Cuando no hay muros. No hay obstáculos. No hay miedo.

Anuncios

2 comentarios en “Construimos muros desde el cielo hacia abajo

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s