Actualización sobre mis gatos

bebechona

En este mes cumpliremos 2 años de haber adoptado a Mía.

Nos cambió la vida, llenó nuestro hogar de mucha alegría, paz y amor, en pocas palabras, parece Navidad todo el año. Sin embargo, mientras el tiempo transcurría fuimos notando que ella necesitaba un compañero ya que pasa períodos largos sola. Casi no jugaba ni se excitaba, se la pasaba comiendo y durmiendo y viendo por una ventana, aburrida.

 

hans
Todo se acomodó y en enero de este año pudimos rescatar de la calle a Hans, un hermoso gato “tuxedo” muy pequeño, como de 8 meses. Luego de estudios en la veterinaria y una valoración de salud, tomamos la decisión de adoptarlo.

Hans es un gato diferente a Mia tanto en edad como en personalidad. Es independiente, juguetón, cazador y acostumbrado poco al contacto humano. Pero Hans no saca las uñas ni muerde jajaja, en cambio, Mia es muy apegada a nosotros, y nos tiene tanta confianza y nos busca mucho, nos demuestra su amor a lengüetazos y arrumacos y un mordisquillo de “estate quieto” cuando ya no quiere que la acaricies.
Les cuento que a Hans tuvimos que esterilizarlo, al igual que Mia fue esterilizada en su momento con su anterior dueño. Tomamos la decisión porque Hans deseaba salir a la calle debido a sus impulsos de reproducción y sufría mucho cada que había alguna gatita en celo en la calle.

El hecho es, que después de varios meses de intentar todo para que se acoplaran y Mia lo aceptara, hubo momentos donde pensábamos que no se llevarían bien nunca, pues Mia le gruñía cada vez que él quería jugar, y se ponía a la defensiva, incluso llegó a pasar por nuestra mente tener que darlo en adopción, y se nos partía el corazón, porque queremos muchísimo a Hans y no queríamos perderlo,  pero insistimos e insistimos, pedimos consejos, compramos Feliway, hicimos de todo, hasta que finalmente, hace poco más de dos semanas, Mia y Hans ¡se han vuelto inseparables!

Juegan, se corretean, comen del mismo plato, usan areneros indistintamente, no hay gruñidos ni peleas y desean estar cerca uno del otro.  Eso nos ha traído mucha tranquilidad, saber que son compañeros y que están bien aún sin supervisión nuestra, e independientemente de sus personalidades gatunas, tan distintas, tan opuestas, encontraron un punto de equilibrio para sobrellevarse y en momentos estar felices (ojalá los humanos aprendiéramos de los animales).

Mia ha estado cada vez más agradecida y nos lo hace sentir cada que puede, está más “regalona”, más relajada, de una forma entiende que todo lo que hacemos es para hacerlos felices y que se sientan amados.

Nuestros gatos no salen de casa. Nunca. No es opción.

No queremos que sean blanco de maltrato o de ataques de otros animales. Esta recomendación de las fundaciones y veterinarias la hemos tomado muy en serio, y ellos al estar esterilizados, ya no hacen por escapar de casa. Lo que sí permitimos es que salgan al patio a tomar sol, aire y ver el cielo, los pájaros, los insectos, que se recuesten juguetonamente, que descubran el resumidero y su olor, que se queden viendo una hormiga subir la pared, que cacen moscas, y luego echados en cualquier parte del patio, que volteen a vernos con su mirada de gratitud y felicidad y entonces, es nuestro mejor momento del día.
ESTE MUNDO (AUN) NO ES PARA LOS GATOS

En días recientes recibimos malas noticias de dos personas que estimamos, dueñas de gatos, en las que alguna persona enferma, retorcida del alma, con el corazón de monstruo, envenenó a sus mascotas nada más porque sí.

He meditado mucho y concluido que los gatos para algunos humanos, son un verdadero reto y confrontación. No cualquiera acepta a un gato, porque un gato es la mascota más difícil de controlar, de amaestrar y de sobajar sin consecuencias.

Sueño con un mundo donde los animales sean respetados. Que el “pecado” específico de haber nacido felino, no sea satanizado ni blanco de odio irracional por cuentos medievales.

Sueño con un mundo donde las mascotas de casa que salen, puedan volver a su hogar sin espuma en el hocico, ni vidrios en sus entrañas, ni ampollas por quemaduras con agua hirviendo, o huesos rotos por patadas y golpes de escoba.

Sueño con un mundo donde los seres humanos, aún desde tierna edad, entiendan que los animales que han sido puestos bajo su dominio, deben ser respetados, amados y comprendidos, así como Dios nos ama, respeta y comprende a pesar de nuestros errores y pecados y no nos ha pagado conforme lo que somos, sino que ha extendido su perdón cada día, hora y minuto.

El día que sepamos darle valor a la vida de un animal, ese día sabremos el inmenso valor de una vida humana.

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