Vivir(te) es creerte

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Escribir de ti es vivirte.

Pensar en ti es llevarte dentro de mi corazón, abrazado [abrasado].

Dios pone a la persona que necesitas para continuar el camino y el destino que tienes que cumplir.

La crea.

La cuida.

La hace aparecer cuando menos crees que podría existir, [cuando menos crees que podrías ser digno de vivir algo tan mágico].

Tal vez ahora piensas que esto no es real, que no es verdad. Pero sí lo es. Yo también estuve detrás del monitor leyendo a otra gente que lo afirmaba. También dije “no es para mi”. Se tiene que aprender a esperar por la persona correcta. (En ti, oh Dios, puse todas mis esperanzas, mis anhelos y como siempre, no me defraudaste. Dannos la guianza para que este amor sea fructífero y de bendición para otros).

Actualización sobre mis gatos

bebechona

En este mes cumpliremos 2 años de haber adoptado a Mía.

Nos cambió la vida, llenó nuestro hogar de mucha alegría, paz y amor, en pocas palabras, parece Navidad todo el año. Sin embargo, mientras el tiempo transcurría fuimos notando que ella necesitaba un compañero ya que pasa períodos largos sola. Casi no jugaba ni se excitaba, se la pasaba comiendo y durmiendo y viendo por una ventana, aburrida.

 

hans
Todo se acomodó y en enero de este año pudimos rescatar de la calle a Hans, un hermoso gato “tuxedo” muy pequeño, como de 8 meses. Luego de estudios en la veterinaria y una valoración de salud, tomamos la decisión de adoptarlo.

Hans es un gato diferente a Mia tanto en edad como en personalidad. Es independiente, juguetón, cazador y acostumbrado poco al contacto humano. Pero Hans no saca las uñas ni muerde jajaja, en cambio, Mia es muy apegada a nosotros, y nos tiene tanta confianza y nos busca mucho, nos demuestra su amor a lengüetazos y arrumacos y un mordisquillo de “estate quieto” cuando ya no quiere que la acaricies.
Les cuento que a Hans tuvimos que esterilizarlo, al igual que Mia fue esterilizada en su momento con su anterior dueño. Tomamos la decisión porque Hans deseaba salir a la calle debido a sus impulsos de reproducción y sufría mucho cada que había alguna gatita en celo en la calle.

El hecho es, que después de varios meses de intentar todo para que se acoplaran y Mia lo aceptara, hubo momentos donde pensábamos que no se llevarían bien nunca, pues Mia le gruñía cada vez que él quería jugar, y se ponía a la defensiva, incluso llegó a pasar por nuestra mente tener que darlo en adopción, y se nos partía el corazón, porque queremos muchísimo a Hans y no queríamos perderlo,  pero insistimos e insistimos, pedimos consejos, compramos Feliway, hicimos de todo, hasta que finalmente, hace poco más de dos semanas, Mia y Hans ¡se han vuelto inseparables!

Juegan, se corretean, comen del mismo plato, usan areneros indistintamente, no hay gruñidos ni peleas y desean estar cerca uno del otro.  Eso nos ha traído mucha tranquilidad, saber que son compañeros y que están bien aún sin supervisión nuestra, e independientemente de sus personalidades gatunas, tan distintas, tan opuestas, encontraron un punto de equilibrio para sobrellevarse y en momentos estar felices (ojalá los humanos aprendiéramos de los animales).

Mia ha estado cada vez más agradecida y nos lo hace sentir cada que puede, está más “regalona”, más relajada, de una forma entiende que todo lo que hacemos es para hacerlos felices y que se sientan amados.

Nuestros gatos no salen de casa. Nunca. No es opción.

No queremos que sean blanco de maltrato o de ataques de otros animales. Esta recomendación de las fundaciones y veterinarias la hemos tomado muy en serio, y ellos al estar esterilizados, ya no hacen por escapar de casa. Lo que sí permitimos es que salgan al patio a tomar sol, aire y ver el cielo, los pájaros, los insectos, que se recuesten juguetonamente, que descubran el resumidero y su olor, que se queden viendo una hormiga subir la pared, que cacen moscas, y luego echados en cualquier parte del patio, que volteen a vernos con su mirada de gratitud y felicidad y entonces, es nuestro mejor momento del día.
ESTE MUNDO (AUN) NO ES PARA LOS GATOS

En días recientes recibimos malas noticias de dos personas que estimamos, dueñas de gatos, en las que alguna persona enferma, retorcida del alma, con el corazón de monstruo, envenenó a sus mascotas nada más porque sí.

He meditado mucho y concluido que los gatos para algunos humanos, son un verdadero reto y confrontación. No cualquiera acepta a un gato, porque un gato es la mascota más difícil de controlar, de amaestrar y de sobajar sin consecuencias.

Sueño con un mundo donde los animales sean respetados. Que el “pecado” específico de haber nacido felino, no sea satanizado ni blanco de odio irracional por cuentos medievales.

Sueño con un mundo donde las mascotas de casa que salen, puedan volver a su hogar sin espuma en el hocico, ni vidrios en sus entrañas, ni ampollas por quemaduras con agua hirviendo, o huesos rotos por patadas y golpes de escoba.

Sueño con un mundo donde los seres humanos, aún desde tierna edad, entiendan que los animales que han sido puestos bajo su dominio, deben ser respetados, amados y comprendidos, así como Dios nos ama, respeta y comprende a pesar de nuestros errores y pecados y no nos ha pagado conforme lo que somos, sino que ha extendido su perdón cada día, hora y minuto.

El día que sepamos darle valor a la vida de un animal, ese día sabremos el inmenso valor de una vida humana.

Vivir(te)

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Escribir de ti es vivirte.
Pensar en ti es llevarte dentro de mi corazón, abrazado [abrasado].

Dios pone a la persona que necesitas para continuar el camino y el destino que tienes que cumplir.

La crea.
La cuida.
La hace aparecer cuando menos crees que podría existir, [cuando menos crees que podrías ser digno de vivir algo tan mágico].

Tal vez ahora piensas que esto no es real, que no es verdad. Pero sí lo es. Yo también estuve detrás del monitor leyendo a otra gente que lo afirmaba. También dije “no es para mi”. Se tiene que aprender a esperar por la persona correcta. (En ti, oh Dios, puse todas mis esperanzas, mis anhelos y como siempre, no me defraudaste. Danos la guianza para que este amor sea fructífero y de bendición para otros).

Yo Perdono

Romperé las cadenas, pronto.

Regiomont4na

“YO PERDONO”

Las lágrimas que derramé, yo perdono.
El sufrimiento y las decepciones, yo perdono.
Las traiciones y mentiras, yo perdono.
Las calumnias y las intrigas, yo perdono.
El odio y la persecución, yo perdono.
Los golpes que me dieron, yo perdono.
Los sueños rotos, yo perdono.
Las esperanzas muertas, yo perdono.
El desamor y la envidia, yo perdono.
La indiferencia y la mala voluntad, yo perdono.
La injusticia en el nombre de la justicia, yo perdono.
La ira y el maltrato, yo perdono.
El abandono y el olvido, yo perdono.
El mundo con toda su maldad, yo perdono.

La pena y el resentimiento, los sustituyo con comprensión y entendimiento.
El dolor lo sustituyo con olvido.
La venganza, la sustituyo con victoria.

Seré capaz de amar por encima del desamor.
Dar incluso cuando estoy despojada de todo.
Trabajar feliz incluso cuando estoy en medio de todos los obstáculos.
Secar las lágrimas, incluso cuando aún estoy llorando.
Creer incluso cuando estoy desacreditada.

 

Tomado del Blog:

Paulo Coelho’s Blog

http://paulocoelhoblog.com/2010/12/01/el-perdon-oleph/

Testimonio

 

 

No puedo más que expresar y no podría dejar de hacerlo:  Cuán grande es Dios.

Lo siguiente que voy a compartirles es la experiencia que como familia vivimos el día de ayer 30 de enero de 2011.

Mi hermano sufrió un infarto fulminante.

Las cosas que he de contarles, mayormente fueron presenciadas por mi y otras tantas, por miembros de mi familia, que estuvieron en el momento de cada situación.

 EL INCIO

Esta parte no la presencié yo, así que, en caso de que haya una precisión, iré transformando el párrafo para que sea lo más apegado posible a los hechos:

 “Alrededor de las 10:30 a.m., mi hermano después de terminar la alabanza en la iglesia, llegó a la planta baja con la intención de tomar un refresco, pues se sintió mal.  En un instante, le dio un síncope que lo hizo caer al piso semi-inconsciente y quejándose de un dolor en el pecho muy fuerte.  Algunos médicos que forman parte de la congregación, hicieron acto de presencia para revisarlo, mientras tanto, se le dio aviso a mi cuñada y pocos minutos a mi, sobre esta situación”.

 A partir de aquí, es lo que yo presencié:

Cuando llegué y vi la escena, me dio muchísima tristeza.  Veía por un lado la aprehensión de los médicos y su angustia.  Yo me la pasé expectante para lo que se requiriera, si alguna llamada o algún movimiento.  Sabía que había más gente a mi alrededor, pero no captaba en este momento quiénes eran.  Mi único enfoque era el cuerpo tendido de mi hermano, su voz muy apagada musitando algo y la prisa de todos por quitarle la corbata y desabrocharle la camisa para que pudiera respirar mejor.  En segundos, averigüé que ya habían llamado a la ambulancia y que irían a internarlo a un hospital de la localidad.

Mi cuñada, estaba hablándole, asustada y clamando a Dios por la vida de mi hermano, mientras los médicos seguían intentando encontrarle pulso, revisándole la presión e intentando que mi hermano no perdiera la conciencia.

 EL TRASLADO AL HOSPITAL

 Después de que llegaran los paramédicos, el tiempo se volvió más lento, pues la urgencia que todos teníamos porque ya fuera internado, se vio por momentos obstaculizada por el protocolo de volver a revisar los signos vitales.  Damos gracias a Dios por los paramédicos que lo atendieron y que a pesar de la tardanza, hicieron lo que Dios quería en mi hermano.

Lo que a continuación relataré, no lo presencié, sino que después mi cuñada lo comentaba en la sala de espera de terapia intensiva:

“La ambulancia iba algo despacio manejando –suponemos- con precaución.  En un punto del camino el avance del vehículo fue obstaculizado una vez más por el paso del tren.  Tuvieron que tomar calles en sentido contrario hasta llegar a una salida fuera del paso del tren y que les dejara libre la vía al hospital”. 

LLEGANDO A URGENCIAS

 “Al llegar a urgencias, mi cuñada inmediatamente acudió con la persona encargada para que le consiguiera un cardiólogo.  A lo que le contestaron que “se acababa de ir”.  Entonces, buscaron a uno que pudiera regresar.  En lo que mi cuñada voltea, ve que está entrando ¡el cardiólogo de mi mamá!

En cuanto lo vio, le informó que mi hermano estaba a punto de ser internado y las cosas fluyeron con tal vertiginosidad que, simplemente hemos concluido que la mano de Dios estaba obrando poderosamente”.

Tanto el hecho de que el cardiólogo estuviera en un hospital, cuando siempre lo buscábamos en otro, como el hecho de que saliera en el momento preciso de su conferencia, para que mi cuñada pudiera verlo en Urgencias; como el hecho de que la intervención que necesitaba mi hermano en ese instante se llevara  a cabo en minutos, pues, curiosamente, el equipo y el personal estaba ya reunido, aparentemente sin que nadie lo hubiera solicitado con anterioridad.  ¿Casualidades?  No, éste mis amigos, es el PODER DE DIOS.

Después del cateterismo al que mi hermano fue sometido y a la operación para ponerle un marcapasos, el tiempo transcurrió hasta el momento que, mi madre y yo llegábamos al hospital.

LA NOTICIA

Nuestro dolor se magnificó cuando nos dijo el cardiólogo que mi hermano había sufrido un infarto fulminante.  Comentaba que el daño que sufrió en el tejido de su corazón fue mucho y que definitivamente, Dios lo había vuelto a la vida, pues mi hermano no tenía pulso cuando lo empezó a atender.  Nos esperan varios días en los que mi hermano estará en terapia intensiva, evaluándose  su situación para ver si puede pasar el tiempo que denominan como “crítico” en su posible recuperación.

Entre muchas cosas, mencionó el cardiólogo que no podía explicarse cómo un infarto tan fuerte, que hizo tanto daño, fue sobrepasado por la medicina y que, a pesar de la edad y de los índices de mortalidad, mi hermano sobrevivió.

En nuestro corazón, sabemos la respuesta:  Dios es Soberano.

 NUESTRA ESPERANZA

Nuestra vida le pertenece a Dios, pues El nos las dio y El tiene predeterminado nuestro tiempo.  Mientras pasan estos minutos en los que escribo esta experiencia, el poder de Dios sigue manifestándose a nosotros trayéndonos paz inexplicable, en medio de esta aflicción tan grande.  Estamos y sentimos el poder de Dios a cada momento de esta experiencia.  Confiamos en Su amor, tan grande y sea lo que venga en los futuros días, nuestra fe se está fortaleciendo en el conocimiento de Su grandeza.

 Hoy más que nunca, quiero compartirte este testimonio personal, con el fin de que, cuando leas, creas que Dios es más grande que tus problemas y que todas tus angustias.  Que El siempre tiene el control de todo y a pesar, de que estemos en problemas o situaciones difíciles, el caminar a Su lado, hace que todo temor y angustia se esfume y entonces, un indescriptible gozo surja en el corazón, donde no importa lo que pase, lo único que podrás desear es decirle:  Gracias Padre, porque eres Bueno y porque para siempre es Tu misericordia.

Gracias a todos quiénes estuvieron al pendiente, por sus oraciones.

Créanme que, aunque estábamos en un serio aprieto, la oración que hicieron nos envolvió suavemente y pudimos descansar en nuestro Señor Jesús.

Seguiré informándoles, y testificándoles de las grandezas de Dios, siempre.

Vasijas rotas

Estaba viendo en la web imágenes, cuando de pronto me aparecieron unas de cristales rotos. ¡Qué feo se ve!

Pero más feo se siente estar quebrado por dentro.

Me imaginé que todos los seres humanos fuésemos vasijas de cerámica o de barro.  Aparentemente muy resistentes, pero no.  Podemos tener fisuras o grietas.  También podemos causarnos grietas unos a otros.

Cada uno lleva en su interior la cuenta de sus grietas, de su dolor.  También, cada uno lleva en su interior la cuenta de quiénes han “agrietado” con sus modos, hechos y palabras.

Cuando quebramos una vasija que amamos, nos duele.  Intentamos repararla con un poco de resistol y cuando finalmente se seca,  sigue la grieta intacta.

Cuando lastimamos o somos lastimados, nos duele.  Intentamos reparar el daño con un “lo siento”, “perdóname”; pero la herida no siempre sana así.

Yo confieso que aún tengo rencores que no han sanado.  Lo noto porque  llevo la cuenta de quiénes me han herido.  Unos sin querer, otros, tristemente queriéndolo hacer con todo propósito.

Me enfrento a sus “lo siento”….  y no puedo responder.

¿Te ha pasado?

Vasijas lastimadas, tenemos una solución:  Dios sanando y restaurando nuestro interior.

Dejémos que El sea quien “en Su tiempo” haga lo necesario para volvernos nuevas vasijas.

Poema IV

 

 Deshójame los labios a cuenta gotas,

Descúbreme el sentimiento,

envuelto en cada cotidianidad.

Mis besos son margaritas,

van cayendo presos de tus deseos,

de tus ilusiones recién nacidas.

Deshójame los labios despacio,

No hay más tiempo que nos rija

Sólo  la eternidad…

La eternidad de un beso compartido

Es augurio de que sí existe el destino.

Por: Regiomont4na