Unas cosas

No sé si fue que la inspiración llega cuando se le pega su gana, independientemente de la hora y día de la semana, o el hecho de estar “bichosa”  – entiéndase, enferma- que me esté poniendo a escribir en la madrugada… o la suma de ambas condiciones.

Veo el viejo mueble de madera, ése que guarda no sólo cosas; también recuerdos, detalles, sentimientos.

Un librero es mucho màs que un espacio para guardar libros… algunos como el mío albergan muchísimas más cosas…. mira el libro aquél de la escuela, ese que contiene la clase más aburrida y finalmente, la que más me sirvió en mi trabajo.

Observa el llavero aquèl… llegó desde Irlanda, seguramente apretujado entre ropa sucia y nueva de la maleta de mi compañera de trabajo.

Los libros que compré impulsada por la emoción de aprender cosas nuevas: el libro de idioma alemàn y los muchos otros de la educación de la voz.

Rescata entre las formas, los mini globos metálicos que me recuerdan pasar un “feliz cumpleaños”, cubiertos de un polvo finísimo que el tiempo ha esparcido en ellos.

El libro prestado de mi amiga que se fue.  Los figurines que iban a ser un buen regalo pero que al fin y al cabo siguen esperando ser envueltos y entregados.

Tantas “cosas” envuelven las cosas, me dejan pensando que un librero marrón y viejo, es mucho más que un simple librero.

Hasta mañana.

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El Ladrón de Siempre

The Thief of Always.

Conseguí un ejemplar con los 3 tomos unificados del Ladrón de Siempre.

Es un cómic con muy buenas imágenes.  Si te gustan las historias fantásticas, de suspenso y simples, pero con buen argumento y entretenidas, ésta puede ser una buena opción.

El libro es del autor Clive Barker.  Me contaron por ahí que también se puede conseguir en su versión especial para iPod.  Muy recomendable.

Tiempo sin tiempo (Mario Benedetti)

Preciso tiempo, necesito ese tiempo que otros dejan abandonado porque les sobra o ya no saben qué hacer con él.

Tiempo en blanco, en rojo, en verde, hasta en castaño oscuro; no me importa el color.

Cándido tiempo que yo no puedo abrir y cerrar como una puerta.

Tiempo para mirar un árbol, un farol, para andar por el filo del descanso, para pensar ¡qué bien, hoy es invierno!, para morir un poco y nacer enseguida, y para darme cuenta… y para darme cuerda.

Preciso tiempo, el necesario para chapotear unas horas en la vida y para investigar por qué estoy triste y acostumbrarme a mi esqueleto antiguo.

Tiempo para esconderme, en el canto de un gallo y para reaparecer en un relincho, y para estar al día, para estar a la noche, tiempo sin recato y sin reloj.

Vale decir preciso, o sea, necesito, digamos me hace falta tiempo sin tiempo.

Autor: Mario Benedetti.

Ocurrencias y Libros

Hola mis 8 lectores … sí, digo 8 porque al menos tengo 8 suscriptores enrolados por e-mail, lo cual aprovecho para mencionar, me da mucho gusto Ü. 

En estos días, se me ocurrió la gran idea de volverme a mi viejo hábito de la lectura.  Reconozco que, he dejado muy abandonado mi lado lectorero y antepuesto mil excusas: qué no tengo tiempo, que no tengo dinero para comprar libros, etc.

Así que, ¡se me iluminaron mis dos neuronas! y decidí acudir a la biblioteca.

Por un lado, tengo tiempo límite para leerlo, así que tengo que mejorar mi administración de tiempo y por el otro, no  me cuesta gran cosa, ni tengo que invertir, así que flu-flú voló … adiós excusas.

El  libro que tengo que terminar antes del 22 de febrero es de un autor que siempre me ha llamado la atención, Mario Benedetti: La Tregua.