El temor de volar

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Cuando no acepten tu felicidad, apártate, toma impulso y vuela.

Nadie puede detener tu vuelo cuando el llamado es : el cielo.

No hay cadenas suficientemente fuertes que retengan la determinación de un ave que sabe, que puede, ¡que debe! hacerlo, que si no vuela, moriría.

¿Quién o qué está cortando tu aire? ¿tu felicidad de volar? ¿de vivir?… Alguien en ti no cree. Duele, sí. Se supera, también.

Se requiere valentía y decisión.

¿Quedarás en el suelo hoy?

— Es que nadie cree en mi.

¿Y tú qué opinas?

Es un pecado tener las alas listas para tocar el cielo y dejarlas abatidas en el suelo.

Acéptalo.  No eres feliz así.

Vence el temor de caer… ya vas equipado para sobrevivir.

¡Sobrevive, hoy es el día!

 

 

Yo Perdono

Romperé las cadenas, pronto.

Regiomont4na

“YO PERDONO”

Las lágrimas que derramé, yo perdono.
El sufrimiento y las decepciones, yo perdono.
Las traiciones y mentiras, yo perdono.
Las calumnias y las intrigas, yo perdono.
El odio y la persecución, yo perdono.
Los golpes que me dieron, yo perdono.
Los sueños rotos, yo perdono.
Las esperanzas muertas, yo perdono.
El desamor y la envidia, yo perdono.
La indiferencia y la mala voluntad, yo perdono.
La injusticia en el nombre de la justicia, yo perdono.
La ira y el maltrato, yo perdono.
El abandono y el olvido, yo perdono.
El mundo con toda su maldad, yo perdono.

La pena y el resentimiento, los sustituyo con comprensión y entendimiento.
El dolor lo sustituyo con olvido.
La venganza, la sustituyo con victoria.

Seré capaz de amar por encima del desamor.
Dar incluso cuando estoy despojada de todo.
Trabajar feliz incluso cuando estoy en medio de todos los obstáculos.
Secar las lágrimas, incluso cuando aún estoy llorando.
Creer incluso cuando estoy desacreditada.

 

Tomado del Blog:

Paulo Coelho’s Blog

http://paulocoelhoblog.com/2010/12/01/el-perdon-oleph/

La vida es más que un cuento rosa

Dice por ahí una frase: “¿Quieres que Dios ría? Cuéntale tus planes”… 

Mis planes.   No solo Dios ríe, también yo me río de mi misma.  A veces, todavía saco mis lentes rosas, para ver la vida amable. 

A la vida se llega LUCHANDO. Y de ella te marchas igual.

No importa cuán débil te sientas o creas que eres.  La batalla no se detendrá por ti. 

No importa con cuánto amor siembres.  A veces tienen que pasar muchos años para ver un fruto, si tienes la fortuna de verlo.  Pero siempre habrá alguien que se bendiga con tus siembras.

No importa con cuánta veracidad las palabras entren en tus oídos como promesas, ni cuántas buenas intenciones rodeen tu vida.  Alguna vez las cosas no saldrán como pensaste y tienes que aprender a vivir con eso, y no solo ello; también sonriendo.

Nadie dijo nunca que la vida sea fácil.  Nadie nunca dijo que la fórmula mágica número 234 es la que funciona. Ni cierto es que las drogas, el alcohol, el cigarro, el sexo quitarán tus tristezas de adentro.

¿No he entendido que la vida es LUCHAR?

La vida es aprender de los errores, ceder tus derechos (a veces), olvidar las heridas (casi imposible), liberarte de tus miedos.

Te cansaste de blandir tu espada.  De ver tanta sangre derramada. De mutilar tu Yo. 

Dios, tal vez si dejara que me contaras TUS planes hermosos que tienes  para mi, un vigor celestial embargaría mi vida, para seguir luchando hasta el fin.

Porque yo he de satisfacer al alma cansada y he de saciar a toda alma atribulada.  Jeremías 31:25

Continuar.

Definitivamente, la vida es una continua lucha, por sobrevivir  y por encontrarse a sí mismo.

Se vale perder, pero lo que no se vale es acobardarse.

Me faltan muchas “cruzadas”… ya me cansé en algunas, pero no puedo darme el lujo de quedarme a esperar. 

Blandiendo mi espada , continúo.  Esperando el día en que finalmente, pueda decir:  Todo lo que pasó, valió la pena.

Un mundo nuevo

Este ha sido un mes de muchas situaciones… buenas, malas, regulares… mes de ganancias y de pérdidas…. de grandes decisiones y de obvias decisiones.

Un mes para poner en orden cosas que se estaban desbalagando, que se salían de los límites, así como cuando usas jeans a las caderas y se te salta la lonja y luego pareces un “quequito”…. 

Demasiado qué pensar, qué analizar y qué cambiar. 

Poco qué decir en este momento, irónicamente.

Sé que cuando esté lista, podré compartirte un mundo que no conoces bien: mi mundo.

Estoy en modo crisálida, [a ver qué engendro sale del capullo]…

En realidad no importa, sé que soy yo 🙂

Abrazos.

La misma Cantaleta

 

Escuchamos quejas; incluso hay ocasiones en las que nosotros mismos hablamos sobre lo que no nos gusta.  Pero pocas veces después de quejarnos, pensamos en una solución, en ser proactivos y mejorar eso que nos aqueja.

Monterrey es una ciudad conocida por virtudes y defectos, y como buena Regiomont4na, puedo decir que uno de sus mayores defectos, es precisamente el modo de conducir en las calles.

¿Quién, oriundo de aquí, no ha visto cómo la mayoría se pasa por “el arco del triunfo” las señales de Alto, los Semáforos en luz roja, etc.?

¿Quién no se ha quejado del exceso de velocidad en zonas escolares o de automovilistas que literalmente te vienen “pisando la cola” y al sólo al vislumbrar una motocicleta con un oficial tránsito encima, se conviertan en conductores modelo?  ¡Qué hipocresía!

Y sí, esta vez me quejaré, aunque sea con mis 4 lectores, que seguramente ni viven aquí  xD

Pero  a la vez, intento contribuir a mejorar un poco este martirio nuestro de todos los días.

Y te invito a que lo hagas, más si eres regio, es algo fácil:  Respeta las señales.  (Wow, siento que descubrí que el agua moja jajaja).

Y voy más allá… me pregunto ¿qué fenómeno social ocurre en esta  ciudad para que todo el mundo maneje tan mal?  ¿Será que no tenemos paz interior? ¿Se nos está olvidando el bien con tanto mal que estamos viendo?

Cuesta nadar contra corriente, cuesta ser diferentes, actuar diferente, pensar diferente, pero, si contribuimos con la parte que nos corresponde, yo estoy convencida que haremos la diferencia.

Nota:  Cuando escribì este post, todavía no teníamos encima el daño del huracán Alex.  Honestamente deseo que dentro de toda la calamidad que Alex nos dejó, tambièn podamos cosechar la enseñanza de la solidaridad y de la cortesía no sólo a nivel social, sino tambièn a niveles de conducciòn vehicular.